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El Ser más antiguo del Planeta

22/01/2018
La posidonia es una planta acuática, endémica del Mediterráneo, perteneciente a la familia Posidoniaceae. Tiene características similares a las plantas terrestres, como raíces, tallo y hojas de hasta un metro de largo dispuestas en matas de seis a siete. Florece en otoño y produce en primavera frutos flotantes conocidos como olivas de mar. Forma praderas submarinas que tienen una notable importancia ecológica. Constituye la comunidad clímax del mar Mediterráneo y ejerce una considerable labor en la protección de la línea de costa de la erosión. Dentro de ellas viven muchos organismos animales y vegetales que encuentran en las praderas alimento y protección. Se la considera un buen bioindicador de la calidad de las aguas marinas costeras. La posidonia representa uno de los valores naturales más importantes del Mediterráneo, ya que ejerce una importante función en la filtración de los sedimentos, dando así una transparencia única. También contribuye a mantener la calidad y oxigenación del ecosistema submarino donde se alimentan y reproducen más de cuatrocientas especies de plantas marinas y mil especies de animales marinos.

Morfología

Los rizomas, de hasta 1 cm. de espesor, crecen tanto horizontalmente (rizomas plagiótropos) como verticalmente (rizomas ortótropos). Los primeros, gracias a la presencia en la parte inferior de raíces lignificadas de hasta 15 cm de largo, anclan la planta al sustrato. Los segundos, que aumentan la altura, tienen la función de combatir el enarenamiento debido a la continua sedimentación.

Los dos tipos de crecimiento dan lugar a la denominada "mata", una formación en terraza que consiste en un entramado de estratos de rizomas, raíces y sedimentos atrapados. De esta forma, las posidonias colonizan un entorno que difícilmente podrían ocupar las algas debido a la falta de raíces.

La reproducción asexual por estolones, que permite la expansión de las praderas, se realiza mediante los rizomas plagiótropos, que crecen cerca de 7 centímetros al año y colonizan nuevos espacios. La alta acumulación de sedimentos y la reducción del espacio disponible para el crecimiento horizontal estimula el crecimiento vertical de los rizomas, formando así las matas.

El crecimiento vertical de los rizomas lleva a la formación de una estructura llamada "mata", que consta de un entramado de raíces y rizomas muertos entre los cuales queda atrapado el sedimento. Sólo la parte superior de estas estructuras está formada por plantas vivas. La formación de mata depende en gran medida de los ritmos de sedimentación (una alta velocidad de sedimentación puede dar lugar a un excesivo enarenamiento de los rizomas y por tanto a su asfixia; por el contrario, una sedimentación demasiado lenta puede conducir a que los rizomas se desprendan y por tanto, a la regresión de la pradera). Dado que la velocidad de descomposición de los rizomas es muy lenta, pueden permanecer dentro de la mata incluso durante milenios. La mata tiene una tasa de crecimiento muy lenta, estimada en alrededor de 1 metro por siglo.

Reproducción

La reproducción sexual se produce a través de la producción de flores y frutos. Las flores son hermafroditas y se agrupan en una inflorescencia en forma de espiga, de color verde y contenida entre brácteas florales. El pedúnculo se une al rizoma en el centro del manojo. El gineceo está formado por un ovario unilocular que continúa con un estilo y termina en el estigma. El polen del interior de las anteras es de forma esférica, pero se convierte en filamentoso tan pronto como se libera en el agua.4​ No existen mecanismos de reconocimiento entre el polen y el estigma que impidan la autofecundación.5​ La polinización es hidrófila y puede dar lugar a la formación de frutos, aunque algunos de ellos no llegan a la maduración, que ocurre pasados seis meses. Una vez maduros, los frutos se separan y flotan en la superficie.


Distribución y Ecología

Esta especie se encuentra solo en el mar Mediterráneo. Ocupa un área de alrededor del tres por ciento de la cuenca (lo que corresponde a un área de aproximadamente 38.000 km2), siendo por tanto una especie clave del ecosistema marino costero. Una señal inequívoca de la existencia de una pradera de Posidonia oceanica es la presencia de masas de hojas en descomposición en la playa, que tienen una gran importancia en la protección de las playas contra la erosión.

Vive entre uno y treinta metros de profundidad, excepcionalmente y sólo en aguas muy claras hasta los cuarenta metros, y soporta temperaturas comprendidas entre los diez y los veintiocho ºC. Es una planta que necesita valores de salinidad relativamente constantes, por lo que difícilmente se encuentra cerca de la desembocadura de los ríos o en las lagunas. Como necesita una fuerte iluminación, la luz constituye uno de los principales factores limitantes. Coloniza los fondos arenosos o detríticos, a los cuales se adhiere a través de los rizomas y sobre los cuales forma grandes praderas, de alta densidad (más de setecientas plantas por metro cuadrado).