Aiguafreda es una cala recogida, muy frecuentada por las personas que se inician en el submarinismo. Por sus características, y por su orientación, ofrece una alternativa de buceo cuando soplan vientos de sudeste, que desaconsejan la inmersión en otros lugares de la costa. A grandes rasgos, resulta una interesante excursión subacuática, con salida desde un pequeño embarcadero en la playa. Se puede iniciar el recorrido por debajo del agua una vez se ha nadado hasta el fin del muelle, y entonces se sigue un rumbo de noventa grados entre los límites de la roca y la arena. Al cabo de un rato y en el momento que la roca hace un ángulo hacia la izquierda, se distinguen a unos diecisiete metros de profundidad, los restos de una embarcación. En la roca, se distingue una pequeña entrada, donde es posible entrar y cruzar la grieta por el interior. Desde el punto de entrada en la playa hasta este diminuto desfiladero, incluyendo el trayecto de vuelta, se puede emplear, a velocidad de observador de organismos marinos, unos ochenta minutos, aunque desde la grieta se puede continuar la inmersión hasta unas chimeneas. La inmersión no sobrepasa los veinte metros de profundidad y no se suele entrar en descompresión. Aiguafreda ofrece un lugar muy recomendable para la observación y disfrute de la biodiversidad marina, especialmente moluscos. No es difícil observar hasta siete especies muy representativas de este grupo de invertebrados, que ofrecen muchas posibilidades al fotógrafo submarino.

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