Otitis

El contacto continuo con el agua como ocurre con el buceo, afecta al epitelio del conducto auditivo externo, favoreciendo las infecciones por hongos y bacterias que provocan dolor de oído, inflamación del conducto auditivo externo e incluso supuración. Para evitarlo se recomienda secar el conducto auditivo externo apenas finaliza la inmersión. En caso de otitis, es necesario consultar rápidamente con un médico y dejar de bucear temporalmente, pues existe un serio peligro de rotura timpánica por imposibilidad de compensación.

Barotrauma de oído

El barotrauma o squeeze del oído se produce al descender en el agua sin compensar: la presión externa que se ejerce sobre el tímpano empuja a éste hacia el oído interno, produciendo dolor. Este barotrauma puede llegar a ocasionar daños al oído e incluso perdida auditiva total. Se compensa fácilmente mediante un ejercicio que consiste en taparse la naríz con los dedos (es por esto que son recomendables las máscaras que dejan la naríz aislada del vidrio), soplando el aire hacia la misma, la presión en el oído interno aumenta, empujando el tímpano hacia su posición original y cesando así el dolor.

Rotura de tímpano

El barotrauma de oído, un aplastamiento (se produce durante el descenso cuando el gas se comprime en una cavidad) o una infección no atendida, pueden ocasionar la rotura del tímpano. Los síntomas son un intenso dolor y sensación de vértigo y/o nauseas. En estos casos, se recomienda suspender la inmersión y consultar inmediatamente a un médico.

Intoxicación por Oxígeno (O2)

El oxígeno, a ciertas presiones, se vuelve tóxico para el ser humano.La presión máxima de oxígeno puro es de 1,7 atm y de 2 atm en una mezcla de gases. Al llegar a estos valores se produce la intoxicación conocida como hiperoxia. La presión parcial mínima de oxígeno se sitúa alrededor de 0,10 a 0,17 atm. Esto puede ocurrir si se interrumpe el suministro de gas respirable o cuando los porcentajes de oxígeno en la mezcla son muy bajos. Los síntomas que el buceador puede presentar ante una intoxicación por O2 son: problemas en la visión, sonidos anormales (vibraciones), mareos, vértigo, contracciones en labios y músculos faciales, convulsiones y en casos extremos la muerte. El tratamiento a seguir dependerá del grado de intoxicación, pero se recomienda poner al buceador en un ambiente con ventilación con bajo contenido de oxígeno. En el caso de que se produzcan convulsiones dentro del agua se recomienda mantener constante la profundidad hasta que las mismas desaparezcan, y luego realizar un ascenso lento. Si el buceador estuviera conciente, se puede cambiar el suministro de gas por alguno que tenga suficiente O2.

Intoxicación por Monóxido de Carbono (CO)

Al realizar el llenado de las botellas, si existe una fuente de CO (motor de combustión interna) cerca, puede acumularse monóxido de carbono dentro de las mismas produciendo el envenenamiento del aire. El monóxido de carbono tiene la particularidad de pegarse a la hemoglobina cien veces más que el oxígeno, lo cual lleva a los siguientes síntomas: Piel roja o irritada, vértigo, náuseas, dolores de cabeza, vómitos y pérdida de conocimiento. Se recomienda finalizar la inmersión, realizando un ascenso pausado, trasladar al buceador a un ambiente ventilado, con bajo oxígeno y consultar inmediatamente a un médico.

Intoxicación por Dióxido de Carbono (CO2)

La intoxicación por dióxido de carbono, puede tener distintas causas. Una de ellas es la que se origina por una ventilación inadecuada de los equipos de circuito abierto; otra se puede manifestar por una respiración controlada (como sucede con la apnea) o cuando a causa de la influencia psicológica por la cantidad de aire en la botella de aire, (factor estresante), el buceador llega a disminuir, sin darse cuenta, su consumo de aire. Sucede, que al regresar a la superficie, el buceador sufre la llamada hipercapnea o intoxicación por dióxido de carbono, que se manifiesta con dolor de cabeza, dificultades para respirar, pérdida de conocimiento y muestras de piel azulada. Se restablece por sí sólo en la superficie cuando el cuerpo elimina el exceso de CO2 en la sangre. Se recomienda incrementar la ventilación pulmonar del buceador, sustituir el equipo respiratorio y finalizar la inmersión en el caso de que el fallo lo produzca un equipo defectuoso.

Intoxicación por Nitrógeno N2

Componente principal del aire, el nitrógeno es el obstáculo para poder descender y permanecer en el fondo de manera indefinida cuando se bucea. El nitrógeno es, aproximadamente, el 79% del aire que respiramos, los tejidos del cuerpo tienen la capacidad de absorber este gas para luego eliminarlo. La cantidad de gas que se absorbe o se elimina y que no entra en combinación química, será en función de las diferencias de presiones parciales que existen adentro y afuera del tejido del gas. Cuanto más grandes sean las diferencias de presiones del gas fuera del tejido, mayor será la cantidad de gas que ingrese en éste. La narcosis por nitrógeno comienza sus efectos a partir de los quince a dieciocho metros, pero se hace notar cuando el nitrógeno alcanza una presión parcial de 3.2, que se obtiene a los treinta metros. Los síntomas son mareos, somnolencia, pánico, alucinaciones y euforia. Para contrarrestar estos inconvenientes, es necesario llevar a cabo normas de seguridad indispensables. No superar la profundidad de treinta metros, respetar los limites de descompresión de las tablas ascendiendo a una velocidad de de nueve metros o menos y realizar una parada de seguridad antes de ascender a la superficie.

Enfermedad Descompresiva

El ataque de presión, "bends" o enfermedad descompresiva (ED), es el resultado de la formación de burbujas en la sangre o tejidos, y es producida por la inadecuada eliminación del gas inerte disuelto durante una inmersión o una exposición a una determinada presión. Los accidentes por descompresión pueden tener muchas causas, entre ellas que el buceador no respete las tablas de buceo, las paradas de descompresión (para dar tiempo a la desaturación de los tejidos) o la velocidad de ascenso. (se recomienda que ésta sea de nueve metros por segundo) Los síntomas de ED se presentan dentro de un período corto de tiempo después de la inmersión o cualquier otra exposición a presión e incluso dentro de las veinticuatro horas siguientes a la práctica del buceo. Se dividen generalmente en tres grupos:

Síntomas Tipo I: Son síntomas leves que sólo producen dolor. Incluyen manchas en la piel, dolores en las articulaciones y músculos. Estos síntomas no comprometen la vida del buceador.

Síntomas Tipo II: Son síntomas relativamente graves, como por ejemplo bloqueo en las articulaciones producidas por burbujas de aire. Estas molestias si se vuelven reiterativas pueden producir deformaciones óseas, por lo que es recomendable tratarlas a tiempo.

Síntomas Tipo III: Son síntomas graves que suceden cuando las burbujas llegan a la columna vertebral. Esto puede generar afecciones en el sistema nervioso central, en el sistema respiratorio y en el sistema circulatorio, pudiendo causar problemas neurológicos e incluso la muerte del buceador.

Siempre que se determine cualquier signo de enfermedad descompresiva, se deberá atender al buceador lo antes posible, siendo siempre preferible la utilización de cámaras descompresivas a la recompresión en el agua. El traslado del paciente deberá realizarse estando esté acostado y con las piernas en alto a fin de oxigenar el cerebro. En el caso de que el paciente esté inconsciente se recomienda acostarlo sobre su costado izquierdo, para evitar una bronco aspiración. La recompresión en el agua está considerada como una opción de último recurso, para ser utilizada solamente cuando no exista una cámara cercana a la zona de actividades de buceo, ni la posibilidad de llegar a ningún centro hiperbárico dentro de un período de tiempo de doce horas. La ETG se asocia a tres enfermedades, que se producen como consecuencia de desvíos o expansión del gas respirado durante la inmersión.

Neumotórax

Se produce cuando, por el exceso de presión, el gas escapado de los alvéolos pulmonares se aloja entre la pleura y el pulmón ocasionando una zona de aires que comprime el pulmón. Algunos síntomas son: Dolor agudo en el pecho que se agrava al respirar profundamente, palidez, encorvamiento hacia un costado y colapso de pulmón. Si el neumotórax es simple, o sea sin muchas complicaciones, puede ser tratado suministrando al paciente oxígeno al 100%. En casos más inmersión.

Enfisema Mediastínico

Es producido por la expansión de gas en los tejidos que rodean al corazón, grandes vasos y alvéolos pulmonares. En este caso el gas no rompe los alvéolos sino los bronquios. Los síntomas más comunes son el dolor moderado a fuerte bajo el esternón (la sensación que se tiene es la de opresión, que se intensifica cuando se inspira profundamente o se traga, en ocasiones se pueden ver alteraciones en la voz y dolores en hombro, espalda y cuellos. En recomendable suministrar al paciente oxígeno al 100% y trasladarlo a una cámara para su recompresión.

Enfisema Subcutáneo

Se produce por una desviación de gas desde el mediastino a la región subcutánea, especialmente alrededor del cuello y hombros formando burbujas de aire bajo la piel. En aquellos casos que es leve, este enfisema apenas es notado por el buceador. Puede presentarse leve hinchazón en el cuello, piel crujiente al tacto y cambio en el sonido de la voz. El suministro de oxígeno al 100 % es recomendado en todos los casos y la recompresión para aquellos que se presentan más graves. Por su parte, la causa de la embolia traumática de gas puede deberse, además de lo ya descrito, a que el buceador retuvo la respiración durante el ascenso.Como regla básica, se recomienda que el buceador que haya sufrido de ETG y que haya efectuado una inspiración de gas a presión, de cualquier suministro, y pierda el conocimiento dentro de los diez primeros minutos de alcanzar la superficie, sea trasladado para un tratamiento de recompresión con la mayor celeridad posible.

Hipotérmia

La hipotermia se produce al bucear en aguas muy frías o heladas. Los síntomas clásicos son los temblores, escalofríos, estremecimiento muscular, contracciones involuntarias, falta de coordinación muscular, disminución del ritmo cardíaco y respiratorio y en algunos casos inconsciencia. En este caso es recomendable también la hidratación del paciente con bebidas no alcohólicas, realizar un baño caliente a temperaturas que ronden los 38 a 44 º C y abrigar al buzo con mantas o ropa de abrigo secas.

Síncope

Los accidentes característicos del buceo en apnea se producen como consecuencia de la disminución de oxígeno en los tejidos. El llamado "Síncope de los siete metros" o "Shallow Water Blackout" es un desmayo que se produce durante el ascenso del apneísta en los últimos diez metros antes de alcanzar la superficie. Este accidente, que sólo se presenta en los buceadores en apnea, recibe también el nombre de ´síncope de las aguas bajas´ o ´síncope hipóxico´. Si los casos de estados hipóxicos se repiten pueden provocar, a la larga, lesiones irreversibles en el tejido cerebral. Para iniciar una inmersión en apnea, el buceador a pulmón realiza una serie de hiperventilaciones. Esta acción reduce la presión parcial del dióxido de carbono en el organismo, cuya concentración es la que activa los estímulos que constituyen nuestra señal de alarma natural para respirar. Durante la apnea, aunque se interrumpe la respiración de forma voluntaria, los demás procesos fisiológicos continúan, por ejemplo, la absorción de nitrógeno por los tejidos, de modo que un apneista puede sufrir un ataque de descompresión. Durante el ascenso se favorece la difusión del oxígeno hacia los pulmones, esto origina una anoxia de instalación brusca en el cerebro que ocasiona la pérdida de conocimiento y, si el buceador no es socorrido, la muerte por ahogamiento. Para practicar la apnea se recomienda no realizarla nunca sólo sino en parejas e incluso es preferible alternar con otras parejas que esperen en la superficie. Por otro lado, si bien la hiperventilación puede aumentar la duración de la apnea entre un 40 y un 60% se debe practicar con precaución, ya que causa mareos y calambres en brazos y piernas. Se recomienda no hacerlo más de tres ó cuatro veces.

Asma

El asma es una enfermedad respiratoria crónica donde la pared de los brónquios sufre una inflamación (bronquitis asmática), como respuesta a una serie de estímulos, y que tiene como consecuencia la obstrucción de los bronquios por lo que la cantidad de aire que pasa es menor. El asmático puede ser víctima de circunstancias que, aunque no provocan asma, sí pueden desencadenan una crisis asmática. Son los llamados factores desencadenantes: frío, humedad, ejercicios físicos, humo de tabaco, infecciones de las vías respiratorias, emociones intensas, y medicamentos. Nada prohíbe a un asmático realizar buceo, sin embargo significa una posibilidad de riesgo extra. Un buceador con asma puede llegar a sufrir crisis asmáticas bajo el agua, situaciones de pánico e incluso barotraumatismo pulmonar. Se recomienda a este tipo de buceadores utilizar reguladores con modificación especial que permiten humedecer el aire del tanque y consultar a un médico antes de realizar inmersiones.

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