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03/03/2021

La langosta del mediterráneo o langosta común europea Palinurus elephas (Fabricius, 1787) , es un crustáceo decápodo del infraorden Palinura de caparazón (cefalotórax) espinoso y punzante, es de un color marrón rojizo, tiene unas antenas muy sensibles que muestran bandas amarillas, mucho más largas que su cuerpo destinadas a reconocer el entorno y a  ahuyentar a sus enemigos  y unos ojos pedunculados protegidos por extensiones punzantes, dispone de cuatro pares de patas sin pinzas, llega a medir los 50 cm y poseen una musculosa cola que les permite nadar grandes distancias. En nuestras inmersiones, encontraremos langostas normalmente a partir de los 20 m y hasta los 80 m, en zonas rocosas donde encuentran refugio y alimento, en el caso concreto de Lloret de Mar, el centro de buceo divertysub cuenta desde 1994 con un punto de inmersión en un biotopo donde se suelen avistar gran número de ellas.

Son activas de noche cuando son menos vulnerables a sus predadores y es cuando tendremos oportunidad de ver por completo su cuerpo, ya que de día esconden su abdomen dentro de la formación rocosa escogida.

Se alimenta fundamentalmente de crustáceos, moluscos y bivalvos los cuales rompe con sus potentes patas La langosta tiene un ciclo biológico complejo, compuesto por fase larvaria que se desarrolla en el plancton la fases juvenil y adulta que suceden en el fondo rocoso del bentos, en su fase adulta llegan a vivir 14 años. Las hembras transportan los huevos, entre 150 y 200.000, en sus abdómenes que son claramente más amplios que los de los machos, en la costa catalana podemos verlas ovadas a partir de agosto, eclosionando aproximadamente a partir de enero.
Al crecer van cambiando su caparazón, en su fase juvenil muda con mucha frecuencia ya que el crecimiento es muy rápido, pero a medida que se convierten en ejemplares adultos el ritmo decrece hasta estabilizarse como máximo en una vez al año, cuando muda, suele comerse su exoesqueleto para obtener una fuente de calcio, necesaria para endurecer el nuevo caparazón.

Debido a la alta demanda de los mercados, sufren una gran presión pesquera, encontrándonos que cada vez son más escasas con síntomas de sobreexplotación.

Para la recuperación de las poblaciones de langosta lo principal es la protección del hábitat de asentamiento de esa especie, lo cual contribuiría a disminuir la mortalidad de los juveniles y a un mejor reclutamiento de las poblaciones de langosta, manteniendo un control del esfuerzo de pesca, tanto de las tallas mínimas como de las hembras fecundadas, para ello hay que establecer reservas marinas adecuadas para la protección de las poblaciones y de sus movimientos y un control estricto del furtivismo, constituyen otros aspectos que deberían ser tomados en cuenta para conseguir niveles de explotación pesquera sostenibles.

Texto y fotografías: Joan Miquel Flamarich

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