Escollo marcado por una baliza luminosa, situado a setecientos metros de la punta del espigón, con un fondo de cuatro metros baja hasta los treinta y ocho metros, la masa de rocas se extiende sin interrupción desde el faro hasta mitad de la bahía. Aquí se encuentra hundido el barco Boreas sobre los veinticuatro metros. Las paredes de levante se hunden bruscamente hasta un fondo de veintiocho metros que constituye una plataforma cruzada por grietas y corredores que desembocan en un fondo de limpio fango a treinta y seis metros, mientras hacia poniente se conservan altas rocas montañosas sobre un fondo de veinticuatro metros descendiendo hasta continuar con una serie de masas rocosas aisladas entre arenales para llegar hasta la roca del Mon. En este impresionante y atormentado escenario, en los albores de 1989 los dos centros de buceo de Palamos hundieron al viejo remolcador alemán Boreas cuyo imponente casco reposa sobre un fondo que va de los veintiseis a los treinta y dos metros y cuya férrea proa de rompehielos apunta hacia tierra en un vano intento de escapar a su fin en las profundidades de nuestro mar.

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