Desde la Banyera de Ses Dones se llega al escalón, una vez se desciende al corredor encajado entre paredes verticales. En el corredor de arena, en algunas ocasiones los peces lagarto pueden jugar al escondite con los buceadores, cuando se pasa cerca de ellos se levantan de su escondrijo en el fondo para volver a enterrarse pocos metros más adelante. Al final de este pasillo aparece enfrente una gran mole pétrea que se puede sobrevolar para ir descendiendo en profundidad hasta llegar hasta los veinte metros aproximadamente. En este punto no es difícil observar por las cercanías algún ejemplar de mero, dentro de los agujeros de la roca también se puede encontrar alguna morena. Es agradable describir una trayectoria circular, girando hacia nuestra derecha hasta encontrar la arista de la montaña rocosa sobre la cual nos encontramos. En esta zona, los aficionados a la fotografía pueden tomar algunas instantáneas a algunas especies de nudibránquios. De regreso al corredor, en las crestas, suelen merodear sargos, doradas, petos, etc. ya de vuelta, en los pasillos de arena hay que fijarse para seguir el que nos lleva de nuevo a la Banyera de Ses Dones.

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