Shark y Yolanda Reef están situados en el punto más meridional de la Península del Sinai donde las aguas del Golfo de Aqaba y el Golfo de Suez se encuentran. Este lugar crea un ambiente único a base de agua rica en nutrientes y fuertes corrientes donde la vida marina prospera en todo su esplendor. Sobre los meses de julio y agosto, cuando el agua es más calida, es cuando enormes bancos de pelágicos llegan para alimentarse dentro de estas aguas. Con ellos tiburones de diversas especies.

Este punto de buceo tiene dos islotes de coral: Shark Reef y Yolanda Reef. Entre los dos hay una vaguada a quince metros y en la parte interior hay una laguna. La parte exterior de Shark Reef forma una pared enorme que cae en vertical. La corriente que prevalece en Shark Reef se divide en la parte exterior de la pared. En este punto comienza la inmersión teniendo cuidado de no ser llevado por la corriente al interior de la laguna. En los meses de verano un banco grande de pargos marca el punto de divergencia de la corriente. Merece la pena pasar cierto tiempo entre ellos. Al dejar a los pargos, el arrecife queda a la derecha dando oportunidad de visitar la impresionante pared. Cuando el arrecife termina y se encuentra la vaguada, la corriente se vuelve complicada. En ciertas condiciones la corriente corre empujando hacia abajo. Una de las cosas más asombrosas sobre este punto de buceo es la increíble variedad de vida marina. La laguna está poblada con morenas, rayas manchadas de azul, peces piedra y peces escorpión. Dos napoleones gigantes suelen acercarse a curiosear entre los buceadores y en la meseta las tortugas mordisquean los corales blandos. Al contemplar las bellezas de la pared y el arrecife, no hay que olvidar echar un vistazo en el azul para disfrutar del paso de los grandes bancos de barracudas, atunes, peces murciélago, carángidos, meros y pargos. En diciembre y enero hay un corto periodo de encuentros de tiburones grises. La meseta que forma Yolanda Reef en la partes exterior está decorada por hermosos corales. Bancos de peces unicornio de nariz corta se forman en esta área. Al avanzar a lo largo de la meseta, conviene no dejar de echar un vistazo en el azul, en ciertas condiciones pareciera que una enorme montaña emerge desde la profundidad, y cuando se ve de cerca se define un enorme banco de barracudas donde en ocasiones suele alojarse algún tiburón de aleta negra. El recorrido de la inmersión suele terminar con la visita de los restos del pecio Yolanda. Se puede apreciar con claridad la carga de material sanitario que transportaba, pero el pecio se encuentra ahora a doscientos metros de profundidad. Si queda algo de aire extra se puede invertir en explorar la parte de la laguna.
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