Esta inmersión, tal vez la mejor de la zona, es conocida también como la Llosa de Cala Nova y transcurre entre tres aristas montañosas que avanzan paralelas en dirección a mar abierto, descendiendo desde los catorce metros de su parte más alta, hasta los cuarenta y dos metros de profundidad. Los desfiladeros formados por estas aristas están plagados de gorgonias y demás vida marina. Las aguas suelen ser bastante claras (hasta cuarenta metros de visibilidad) pero depende de factores como las tormentas y las corrientes, que pueden enturbiar el agua al aportar sedimentos desde la costa cercana.

Esta web utiliza cookies técnicas, de personalización y análisis, propias y de terceros, para facilitarle la navegación de forma anónima y analizar estadísticas del uso de la web. Consideramos que si continúa navegando, acepta su uso.